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¿Cómo te hablas?

¿Cómo te hablas?

¿Tiendes a cuestionar todo lo que haces?
¿Qué te dices cuando algo no sale según lo previsto?
¿Cómo te hablas cuando no contestas a tu jefe como te hubiera gustado?

Si tu respuesta ha sido “mal”, bienvenido, estás en el lugar indicado

 

Comunicación intrapersonal.

 

La comunicación intrapersonal, también conocida como diálogo interno, es la comunicación que se establece entre una persona y ella misma, es decir, emisor y receptor son la misma persona. Es natural de todo ser humano y se produce de manera habitual sin que nos percatemos. La comunicación intrapersonal incluye pensamientos y reflexiones de manera interna, e ideas, sueños  y pensamientos en voz alta. Generalmente, tendemos a ser muy duros con nosotros mismos, nos criticamos sin piedad y no nos permitimos explorar otras opciones. Y encima, si éstas no salen como lo esperábamos…¡apága y vámonos!

Sus características son:
 
Ser continua y natural. Solemos identificarnos con la voz de nuestra mente y tendemos a creer lo que nos contamos. Además, si te observas, descubrirás que son pensamientos cíclicos, es decir, que estás pensando en lo mismo de ayer y anteayer.
 
Genera emociones. La percepción de lo que nos contamos en función a cómo recibimos un hecho que se nos plantea, desencadena en nosotros una serie de emociones que nos llevarán a una manera de actuar que, muy posiblemente, acabemos castigando duramente (verbalmente hablando).

Pensamiento vs realidad. Está claro que la realidad que nosotros percibimos, es una interpretación de nuestra propia experiencia y de nuestros aprendizajes, por lo que solemos confundir nuestro “mapa” con el “territorio”.
 

Conflicto interno.

 
“Tengo un dilema. No sé qué hacer. Quiero pero…” ¿Te suena esta frase?

Generalmente los adultos, y hago especial hincapié en esto porque los niños es natural que se expresen en términos absolutos, nos juzgamos en términos de “bien/mal”, “correcto/incorrecto”, “debería/no debería”.  Para evitar esta dicotomía, tendrías que transitar por las distintas fases de desarrollo y actuar como persona adulta y responsable que eres, aceptando y acogiendo todo cuanto te sucede. 

Algunas de las voces internas más frecuentes en nuestro diálogo son:

1. APRECIADOR: Juzga en POSITIVO.
2. SABOTEADOR: Juzga en NEGATIVO.
3. CAPITÁN (CONCIENCIA DE OBSERVADOR): No juzga y tiene una conciencia total de todas las partes.

¿Cuál está más presente en tu propio diálogo?

Lo natural es que convivan éstas y muchas otras y que, para que sea sano, exista un equilibrio entre ellas.
 

La atención en tu propio diálogo.

 

¿Sueles prestar atención a lo que te dices?

¿Y si te dijera que tiene mucho más peso en ti la manera en que te lo dices, que lo que te estás diciendo?

¿Te has parado a observar las palabras que utilizas para interpretar la realidad?

Tendemos a utilizar un lenguaje muy marcado cuando nos hablamos, y éste es determinante para representar nuestra propia realidad. ¿Acaso has probado a describir únicamente lo que percibes?

Observa tu lenguaje. Éste representa tu propia realidad, no la realidad. Como decía Fernando Flores: “El lenguaje crea la realidad “.


En Coaching  trabajamos desde la percepción, no desde la interpretación. por esto, te animo a que continúes leyendo y te respondas a estas preguntas:

¿Haces descripciones (no interpretaciones)?

Son propuestas de lo que observamos. Cíñete a describir única y exclusivamente lo que ves, libre de juicios y opiniones.

Ejemplo: yo mido 1,78cm en lugar de decir: soy alta. Ser alta o baja tendrá sentido cuando lo compare con otra persona o cosa. Daremos lugar a la interpretación según lo que cada uno entendamos por alta.

¿Riges tu vida mediante declaraciones?

Ocurre cuando le das la autoridad a otra persona. El otro puede decirte si lo has hecho bien o mal por encima de tu propio criterio subjetivo.

Ejemplo. Tu madre dice sobre ti: “eres un vago”. Aquí entraríamos a definir qué es ser vago y a indagar si tú eres vago para todo en la vida. Tu madre se acabaría dando cuenta de que no eres vago (¡fuera etiquetas!) simplemente no te gusta jugar al tenis.

 
¿Tiendes a juzgar lo que haces? 

Los juicios son opiniones y valoraciones que solemos mezclar con nuestra propia historia. Tenemos que observar otros parámetros fuera del juicio. ¡Fuera “bueno/malo”, “debería/no debería”, “correcto/incorrecto”!


¿Eres capaz de generar consciencia de observador?

Ejemplo. Cuando te boicoteas diciendo que tienes tu casa abandonada. En realidad, esto es una opinión totalmente distorsionada. Si indagamos en tu día a día, probablemente descubramos que trabajas 8 horas fuera de casa, que tardas un promedio de 2 horas en trayectos y que, cuando llegas a casa por la noche, estás cansado y no te apetece fregar los cacharros de la cena.

Recuerda: El juicio siempre habla de la persona que lo emite, es decir que, si alguna vez te descubres pensando “las rubias son tontas”, cuidado…esto es una mera opinión, no es un dato objetivo. En cambio, da una información muy valiosa sobre ti. ;)

El problema de que te creas tus propios juicios es que pasan a ser tu diálogo mental y te identificas con ellos. ¡La voz de tu mente no eres tú!


“Tenemos dos ojos, pero solo una Visión del mundo”
Susan Barry
 

Coach Merche Zornoza

 
Conecta contigo, descubre tu potencial y sé quien quieras ser.
 

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